Sesenta y cinco congresistas en veinticinco estados ya forman parte de un caucus que hoy tiene diez proyectos de ley sobre la mesa, incluido uno nuevo del tejano Keith Self que propone usar el estatuto federal RICO — la ley anti-mafia — para perseguir prácticas religiosas. Esta nota explica qué se está cocinando, quiénes lo están empujando, y por qué para una familia católica de San Antonio o un pastor evangélico de Houston, la pregunta correcta no es "¿a quién apuntan hoy?" sino "¿qué precedente queda para mañana?".

Quiénes son los nombres

El caucus está liderado en parte por el congresista Chip Roy (R-TX), nuestro representante del distrito 21 que va de Austin a San Antonio, junto con Keith Self (R-TX), del distrito 3 al norte de Dallas. La semana pasada se sumó Nick Begich (R-AK), llevando el conteo a 65 miembros distribuidos en 25 estados. Es un crecimiento real — en febrero eran 41. Pero los números fríos esconden algo más importante: diez proyectos introducidos, cero markups en comité. Es decir, mucho ruido legislativo, pero ningún proyecto ha avanzado al siguiente paso del proceso.

Eso no es accidental. Ese patrón — muchos bills, pocas audiencias — es típico de lo que los expertos llaman coordination architecture: una infraestructura para coordinar mensajes y posiciones políticas entre estados, más que un esfuerzo serio por convertir un proyecto en ley federal.

Por qué el "FAITH Act" cambia el cálculo

El proyecto número diez, presentado el 20 de abril por el congresista Self, se llama Freedom Against Imposed Theology Harms Act — el "FAITH Act". El comunicado oficial está aquí y la cobertura inicial salió en Daily Signal. El bill aún no tiene número en congress.gov, pero lo que ya se sabe es lo importante: clasifica ciertas penalidades religiosas-financieras como un delito predicado bajo RICO, el mismo estatuto que normalmente se usa para perseguir crimen organizado.

¿Y qué tiene que ver eso con una familia católica en El Valle? Más de lo que parece.

Lo que ya pasó en nuestra historia

Para entender por qué este caucus debería preocuparle a cada comunidad de fe en Texas, hay que mirar lo que ya pasó en nuestra propia historia. En el siglo XIX, leyes estatales en varios estados de Estados Unidos prohibieron explícitamente que escuelas católicas recibieran fondos públicos — son las llamadas enmiendas Blaine, escritas en una época en la que se consideraba a los inmigrantes católicos irlandeses, italianos y mexicanos como una amenaza a la "identidad americana". La Corte Suprema en Espinoza v. Montana Department of Revenue (2020) finalmente declaró que esas restricciones violaban la Cláusula de Libre Ejercicio de la Primera Enmienda. La opinión completa está disponible en el sitio oficial de la Corte.

La lección no es complicada: cuando el Congreso o un estado escribe una ley diseñada para limitar una comunidad de fe específica, el lenguaje constitucional que se construye en el camino aplica a todas las comunidades de fe — incluida la nuestra.

El precedente que se está construyendo

Si el FAITH Act llegara a aprobarse — y recuerden, todavía no ha tenido siquiera un markup — establecería que el gobierno federal puede usar RICO contra prácticas que tienen una dimensión religiosa. Eso es un cambio enorme. Los abogados constitucionalistas que han revisado borradores tempranos señalan que casos como Employment Division v. Smith (1990), Fulton v. Philadelphia (2021) y Kennedy v. Bremerton School District (2022) no contemplaron este tipo de mecanismo.

Hoy el bill apunta a una comunidad. Mañana, ese precedente RICO podría aplicarse a:

  • Un diezmo obligatorio en una parroquia que un ex-feligrés decida disputar.
  • Una multa de una iglesia evangélica a un miembro por incumplir un código de conducta.
  • Un acuerdo de mediación religiosa entre socios de un negocio familiar mexicoamericano.
  • Cualquier práctica financiera vinculada a una autoridad religiosa, católica, evangélica, judía o de cualquier denominación.

Esto no es teoría conspirativa — es exactamente cómo funciona la jurisprudencia: una vez que un estatuto se usa contra un grupo, el lenguaje queda ahí, esperando a que alguien lo aplique en otro contexto.

La carta abierta que casi nadie cubrió

Esta semana, CAIR-TX, ACLU of Texas, Emgage Texas y la Muslim Bar Association of Houston publicaron una carta conjunta sobre la implementación de la Orden Ejecutiva 44 del gobernador en universidades públicas de Texas, advirtiendo sobre riesgos a la libertad académica y de expresión. La carta es importante porque muestra una coalición legal seria preparándose para impugnar este tipo de marco — y porque sus argumentos constitucionales son los mismos que protegerían a una escuela católica o a una iglesia evangélica si mañana el blanco cambiara.

Lo que esto significa para Texas

Para nosotros como comunidad mexicoamericana, los puntos clave son tres:

Primero, el caucus tiene representación tejana fuerte: Roy y Self son dos de los nombres más activos. Eso significa que sus oficinas escuchan llamadas de constituyentes de Texas. La línea del distrito 21 (Roy) es (202) 225-4236; la del distrito 3 (Self) es (202) 225-4201.

Segundo, el patrón "muchos bills, cero markups" sugiere que la estrategia es construir un frame político y legal — no necesariamente aprobar leyes este año. Eso da tiempo para responder, organizarse y educar a los vecinos.

Tercero, las protecciones de la Primera Enmienda que defienden a las escuelas católicas, a las parroquias y a los pastores evangélicos son las mismas protecciones que están en juego cuando se escribe legislación dirigida a otra comunidad de fe. Una libertad religiosa no se protege a la mitad.

Lo que sigue

El próximo punto de inflexión es la audiencia federal del 24 de abril sobre el programa de vouchers escolares en Texas — un caso paralelo donde la doctrina de libertad religiosa también está siendo definida en tiempo real. La Verdad Tejana va a estar dando seguimiento. Si tu familia, tu parroquia o tu congregación tiene preocupaciones, los teléfonos de los congresistas listados arriba están abiertos durante horas hábiles.

Las leyes que se escriben pensando en otros, terminan aplicándose a todos. Esa lección la pagaron los católicos del siglo XIX. No la tenemos que pagar otra vez.