Lo que necesitas saber: Texas aprobó una ley para permitir periodos de oración en escuelas públicas, con los Diez Mandamientos en las paredes y capellanes sin licencia como consejeros escolares. Pero cuando llegó la hora de la verdad, casi nadie la quiso — incluyendo muchos líderes religiosos que firmaron una carta explicando por qué la oración patrocinada por el gobierno daña la fe genuina, no la protege.
Puntos clave:
- SB 11 requería que las juntas escolares votaran antes del 1 de marzo sobre si implementar periodos de oración voluntaria
- Solo ~15 de más de 1,200 distritos escolares de Texas optaron por participar
- Más de 160 líderes religiosos de todo Texas firmaron una carta oponiéndose a la medida
- SB 10, aprobado en la misma sesión, ordena colgar los Diez Mandamientos en todos los salones de clase
- El "Coach Kennedy Bill" (SB 965) protege a empleados escolares para orar en el trabajo
- Críticos constitucionales advierten que estas leyes mezclan gobierno y religión de formas que históricamente perjudican a minorías de fe
Cuando el gobernador Greg Abbott firmó el Senate Bill 11 el año pasado, los promotores lo celebraron como una victoria para la libertad religiosa en Texas. Les darían a los distritos escolares el poder de reservar tiempo para que estudiantes y maestros pudieran orar juntos.
Pero llegó el 1 de marzo de 2026 — la fecha límite para que los distritos votaran — y solo unos 15 de los más de 1,200 distritos escolares de Texas levantaron la mano.
Eso no es una victoria. Eso es un rechazo masivo.
Y las razones por las que tantas comunidades — incluidas muchas profundamente religiosas — dijeron que no a esta ley revelan algo importante sobre qué significa realmente la libertad de culto en una sociedad plural.
Lo Que Dice la Ley
El SB 11 no obliga a los estudiantes a orar. Requiere que la junta escolar vote sobre si implementar un periodo diario durante el cual estudiantes y empleados puedan participar voluntariamente en oración o lectura de textos religiosos. La participación requiere consentimiento de los padres. Las actividades no pueden hacerse por altavoces ni en presencia de estudiantes que no hayan dado consentimiento.
En papel, suena razonable. El problema está en la práctica.
La Voz de los Pastores, Sacerdotes y Rabinos
Lo más notable de la reacción al SB 11 no fue la oposición de grupos secularistas o de la ACLU — esa era esperada. Lo más notable fue que más de 160 líderes religiosos de todo Texas — pastores bautistas, sacerdotes católicos, rabinos, líderes protestantes de múltiples denominaciones — firmaron una carta abierta producida por el Baptist Joint Committee for Religious Liberty pidiendo a las juntas escolares que no adoptaran los periodos de oración.
Su argumento no fue que la oración está mal. Su argumento fue que la oración patrocinada por el gobierno es mala para la religión.
La carta señala: "Los estudiantes que no participen podrían ser intimidados u ostracizados, y los estudiantes pueden sentir presión de participar para ganarse el favor de los maestros o entrenadores."
Este argumento viene de una tradición larga en el pensamiento protestante americano, especialmente bautista — la idea de que la fe genuina solo puede existir en libertad, y que cuando el gobierno se mete en asuntos de fe, contamina la fe en lugar de protegerla. Roger Williams, el fundador de Rhode Island y pionero de la separación entre iglesia y estado en América, era bautista. Esta es su herencia.
Los Diez Mandamientos en la Pared: ¿Libertad o Imposición?
Paralelo al debate del SB 11, el SB 10 — que también fue firmado por Abbott — ordena que los Diez Mandamientos sean exhibidos en todos los salones de clase de escuelas públicas de Texas.
Este es terreno legal mucho más peligroso.
La Corte Suprema tiene décadas de jurisprudencia en este tema. En 1980, en Stone v. Graham, la Corte bloqueó una ley de Kentucky que requería exhibir los Diez Mandamientos en salones de clase, encontrando que violaba la Cláusula de Establecimiento de la Primera Enmienda.
¿Qué hace diferente al Texas de 2026? La composición de la Corte Suprema actual, con su mayoría conservadora, que podría ver este tema con ojos distintos a los de 1980. El caso de Texas ya está siendo litigado, y la respuesta de los tribunales marcará un precedente nacional.
Lo que nadie debería perder de vista es lo que está en juego para las comunidades religiosas que no son parte de la fe mayoritaria. Para los niños judíos, los niños musulmanes, los niños sikhs, los niños budistas, los niños de familias no creyentes — ver el texto sagrado de una tradición específica en la pared de su salón de clase todos los días no es una declaración neutral. Es un mensaje sobre quién pertenece y quién no.
La misma Primera Enmienda que protege el derecho a orar en privado también prohíbe que el gobierno establezca una religión como oficial. Esas dos garantías no son contradictorias — son complementarias. Ambas existen para proteger la libertad de conciencia de todos.
El Patrón Constitucional Que Nos Debe Preocupar a Todos
Los defensores de estas leyes las presentan como protección de la religión. Pero hay un patrón constitucional en lo que está haciendo la legislatura de Texas que merece análisis más cuidadoso.
Cuando el gobierno usa su autoridad para favorecer prácticas religiosas específicas en espacios públicos — incluyendo las escuelas — no está "protegiendo" la religión. Está seleccionando a los ganadores y los perdedores del debate religioso.
En Texas, donde la mayoría religiosa es cristiana, las leyes como SB 10 y SB 11 favorecen prácticas e iconografía cristiana. Eso es exactamente lo que la Cláusula de Establecimiento de la Primera Enmienda fue diseñada para prevenir: que la religión mayoritaria use el aparato del gobierno para cimentar su posición privilegiada.
Este principio no protege solo a los no creyentes o a las minorías religiosas. Protege también a los cristianos de denominaciones minoritarias, a los católicos que históricamente fueron objeto de discriminación en este país, a los protestantes que desconfían de cualquier mezcla entre poder civil y poder eclesiástico.
La separación entre iglesia y estado no es un principio hostil a la fe. Es una de las garantías más importantes que tienen las comunidades de fe para practicar su religión sin interferencia del gobierno.
Cuando esa separación se erosiona — aunque sea en nombre de la "libertad religiosa" — todos pierden. Incluyendo las comunidades de fe que en este momento apoyan las leyes, porque hoy pueden ser la mayoría. Mañana, tal vez no.
¿Qué Significa Esto Para las Familias Tejanas?
Para la mayoría de las familias tejanas — católicas, evangélicas, no practicantes, de otras tradiciones — estas leyes son probablemente ruido de fondo. Sus hijos van a la escuela, aprenden, vuelven a casa.
Pero si vives en uno de los 15 distritos que optó por los periodos de oración, la situación es distinta. Tu hijo ahora está en un entorno escolar donde el tiempo para orar es parte oficial del día. Si tu fe es diferente a la de la mayoría del salón — o si no tienes fe — la presión social puede ser real, aunque la ley diga que es "voluntaria."
La respuesta que dieron 1,185+ distritos escolares de Texas — decir que no a esta ley — fue, en muchos casos, una respuesta pragmática de administradores y juntas escolares que conocen a sus comunidades. Saben que en una escuela con niños de muchas tradiciones distintas, el gobierno patrocinando tiempos de oración crea más problemas que los que resuelve.
Eso también es sabiduría. Y merece ser reconocida.
Fuentes: Houston Public Media, Spectrum News, Baptist Joint Committee, Texas Freedom Network
📲 Para compartir en WhatsApp:
🏫 Texas aprobó oración en escuelas — y casi nadie la quiso
El SB 11 le dio a los distritos escolares de Texas el poder de establecer tiempos de oración. Cuando llegó la hora de decidir, solo 15 de más de 1,200 distritos dijeron sí. Más de 160 pastores, sacerdotes y rabinos firmaron una carta en contra. La separación entre iglesia y estado no es hostil a la fe — es lo que protege la fe de todos.
👉 La historia completa: laverdadtejana.com